CRÍTICA DE LA REHABILITACIÓN PURA Y DURA.


Los médicos rehabilitadores somos los médicos de la discapacidad y sin embargo el 70 por ciento de la consulta consiste en dolores.
Lumbalgias, cervicalgias, dorsalgias, radiculalgias, hombros dolorosos, artrosis de diferentes localizaciones, epicondilitis, talalgias y rigideces después de fracturas de radio o tobillo. Luego están los Politotalgias multiples totales y migratorias, la fibromialgia, las manos reumáticas… Y así con microondas, ultrasonidos, baños de parafina, masajes mecánicos, diadinámicas, cinesitarapia pasiva activa asistida, activa, ejercicios domiciliarios un paracetamol, adolonta y dos consejos posturales y un SISADOA o dos se acaba el trabajo de media mañana. Si a alguno se le ocurre utilizar alguna infiltración ya está pasandose de la raya.
Y digo yo, ¿por qué no hay Unidades del Dolor como la evidencia insinúa y el sentido común manda y nos dejamos de tonterías?
Después de las algias se hace alguna interconsulta, las de respiratorio y cardiaca son un calco unas de otras, poco cambia, las de hemiplejias van casi siempre igual, no importa lo complejo y apasionante que es el cerebro: cinesitarapia pasiva, asistida, activa de de aquí y de allí. Lo mismo con prótesis de rodilla y cadera: rellenar un papelito donde dice mover y que se mueva…
Si dices cómo, donde o por qué cualquiera se detiene a comprobar que se haga así o a refutar al familiar del paciente, al fisioterapeuta, a la auxiliar de enfermería y un señor que pasaba por allí. Movedlo y que se mueva, por favor, poco importa lo demás (trastornos cognitivos o de la deglución, de la comunicación o de otras funciones superiores que están de adorno). El fin de semana no se ve a nadie y si hay fiestas por medio olvidaté de sugerir a un fisioterapeuta que hay que movilizar un desbridamiento o de que en 4 días el paciente haga algo. La interconsulta te la hacen tarde, llega más tarde porque la traen los celadores a pata (en la era de las telecomunicaciones) y para cuando se ve al paciente ya se va de alta, cae fin de semana con puente y ya no hay forma humana de hacerle pasar por encimade una lista de espera hecha de lacasitos (los lacasitos son los de la Casa), más algias enquistadas por yo qué sé cual es el motivo. Por favor, esto no es un club social.

Con dos cosas más exóticas se llena el 95% del trabajo:
linfedemas, vértigos a triple ciego: ni el otorrino ni el neurólogo ven nada ni nosotros lo imaginamos. Alguna neuropatía periférica y sindromes distrófico reflejos. La coccigodinia ya es la puntilla. Una coccigodinia que te envian sin desnudar al paciente y sin saber que se acompaña de sangre en el WC debería ser devuelta con una citación a duelo de los de bofetón con el guante y dos pistolas.
A veces se hace insultantemente cierto el chiste de FORGES “Era un paciente tan pesado que no sabía si mandarlo a la mierda o a rehabilitación”.

Una vez llegó un heroinómano que un médico de cabecera o especialista en medicina familiar y comunitaria enviaba a rehabilitación.
A este paso estaremos incluidos en los programas de rehabiitación de fachadas de edificios y rehabilitando a famosos adictos al sexo. Esto último aún no sé en que consiste muy bien y si hay que ser especialmente feo para hacer que se les quiten las ganas o es una cura de sobresposición.

De la ausencia de rehabilitación cardíaca y respiratoria pese a toda evidencia mejor no hablar. Y de la pobre atención al daño cerebral tampoco.
Cualquier intento de organizar una sesión en grupo o una escuela de espalda que se salga de lo establecido se quedará ahí.

Tener una Unidad de Lesión Medular es un lujo al que pocos pueden aspirar, y la rehabilitación del suelo pélvico se hace o no se hace de forma que de un distrito sanitario a otro cada uno mea o deja de mearse como puede.

Y para pinchar toxina o hacer algo de medicina manual hay que hacer cábalas.
Si alguno pretende hacer algo de electromiografía, ecografía o poner un yeso puede vérselas solo contra todos.
La recomendación de ayudas técnicas cae en sacor roto ¿Donde encontrarlas después?
La recomendación de hacer ejercicios en casa no sirve sin un soporte de algún tipo que pase de ser un fotocopia de una fotocopia de un dibujo de como se hace un ejercicio.

Y para prótesis y ortesis hay que fiarse de un obsoleto catálogo y de la ortopedia que te haya tocado que puede ser tambíen la que nos merecemos.

Luego resulta que somos los médicos de la discapacidad, pero solo de la discapacidad física claro. Nada de visual, auditiva, cognitiva. Y ni siquiera de la discapacidad física porque cuesta realacionar que un dolor del cuello provoque una discapacidad y dependencia más que una incapacidad laboral temporal o ni eso. ¿Somos los médicos de las algias? ¿Somos ese paso absolutamente prescindible entre el enfermo y su tratamiento adecuado del que hablan algunos fisioterapeutas iluminados que pasarían del arquitecto y contratarían solo albañiles?
¿Cómo vamos a afrontar la ley de Dependencia? Esa ley que está hecha para los que deberían ser nuestros pacientes más habituales: las personas con discapacidad, pero que en la mayoría de las comunidades autónomas termina por encargarse a otros profesinales que tangencialmente tambíen se relacionan con la discapacidad o tienen su parte en el equipo rehabilitador o aveces ni eso pero resultó politicamente correcto.
De foniatria y logopedia en la mayoría de hospitales ni hablar, ni por señas ni con tarjetas, ni nada de nada.
¿Terapia ocupacional? (¿Esos son los que
que son los que hacen dibujos y plastilina?, me han preguntado
algunos compañeros médicos de otras especialidades) Y no les culpo, la asignatura de rehabilitación es una optativa de la que se matriculan solo el 10-15 por ciento de los alumnos. Muchas veces es una asignatura María. Depende de los departamentos de radiología y ofrece posibilidades poco atractivas para el estudiante de medicina. Así esgrimen estúpidamente los fisioterapeutas que sus 3 años de estudios les valen más que nuestros 4 créditos de la asignatura de rehabilitación, pasando por algo los 6 años de carrera, el examen MIR y los 4 años de residencia.
Trabajadores sociales ¿para qué? Te venden el enfoque biopsicosocial de la medicina pero luego lo social depende del ministerio de los papelitos y los informes. (Nunca me aclaro con los nombres de los ministerios)
Y un equipo rehabilitador con psicólogo es un derroche, total para que hablen con los enfermos ya están los celadores y auxiliares y la terapia de grupo de las salas de espera donde se desahogan echando la culpa de los males de la Seguridad Social a los médicos.
Dice la OMS que el médico es el responsable de la prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de las enfermedades y Bla bla bla.
Será el que pide pruebas aveces explora, hace recetas y da consejos que casi nadie sigue. En nuestro caso también el que hace de intermediario entre otros médicos (que intentan librarse de pacientes a los que no pueden tratar) y los fisoterapeutas (que hacen lo que les da la gana, lo que les parece y lo que pueden en muchos otros casos basándose más en sus gustos o en los cursillos a los que han ido que en alguna evidencia o criterio científico que como no existe para la mayoría de las cosas tampoco nos podemos inventar).

Y no se me ocurre definiciones y críticas más duras.
Encerrados entre traumatología y reumatología sí, pero dando cabezados contra las paredes. Esta humillante posición no es ni cómoda ni honrosa ni útil. Hay tanto por hacer y mejorar que aveces pienso, si esto no progresa un poco, en ponerme un taparrabos y hacer medicina tradicional indígena berciana. ¿Alguien se viene a hacer el indio a otro sitio?

De todas formas no está el horno para bollos hasta que no consiga derechos de autor por lo que canto en la ducha y pueda vivir 20 años del cuento.


4 comentarios to “CRÍTICA DE LA REHABILITACIÓN PURA Y DURA.”

  1. JUDAVICA Says:

    Todo lo que dices es myu cierto, soy residente de medicina de rehabilitacion en Perú y lo que dices es tal como suceden las cosas, comparto su afición por la robótica en aras de mejorar la discapacidad.

  2. JUDAVICA Says:

    Todo lo que dices es myu cierto, soy residente de medicina de rehabilitacion en Perú y lo que dices es tal como suceden las cosas, comparto su afición por la robótica en aras de mejorar la discapacidad.

  3. Anonymous Says:

    Pues con iniciativas como las de tu blog ya se consigue dar un pasito. Ojalá hubiese muchos como tu. No hay que rendirse nunca, hay que estudiar con regularidad, escuchar a los pacientes, negociar, revisarlos, que sientan que estamos pendiente de la evolución, involucrarlos en su recuperación y ganarse su confianza para que asuman nuestras actuaciones. Es cierto de que muchas veces las consultas son rutinarias, pero eso es lo común en la profesión médica, ¿no crees?.

  4. Anonymous Says:

    Muy bueno el comentario, veo que la impresión de los médicos fisiatras es generalizada (al menos en los países hispanos). Llevo 10 años en la especialidad y cada vez estoy más convencido que sin no mejoramos el nivel de capacitación y currícula de nuestra especialidad, la misma va en camino a la extinción (reemplazado por neurorrehabilitadores, traumatólogos rehabilitadores, fisioterapeutas,etc.)

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