Un momento para reflexionar.

Los recursos son limitados y están mal repartidos. Tratamos la alopecia pero tratamos la malaria. Y sobre tambíen y más doloroso: “¿tratamos en rehabilitación a quien más lo necesita o a quien más lo solicita?”. Cada día más y más personas demandan tratamientos de rehabilitación para lo que podría considerare el envejecimiento normal, los achaques de la vejez.

Esto que va a continuación es carne de cadena de e-mail, pero de todas formas los datos que aparecen (aunque no sean lo que se dice rigurosos) dan una idea de cómo está el mundo en que vivimos:

Si la población de la Tierra fuera una comunidad pequeña de 100 personas, sería algo así:

Sexo
50 hombres
50 mujeres

Población por continentes
61 asiáticos
12 europeos
14 americanos
13 africanos
1 australiano

Religión
33 son cristianos
18 son musulmanes
14 son hinduistas
16 no son religiosos
6 son budistas
13 practican otras religiones

Economía
41 viven sin saneamiento básico
47 viven en un área urbana
6 personas poseen el 59% de la fortuna total
18 viven sin una fuente de agua potable
18 luchan para sobrevivir con $1 o menos por día
53 luchan para sobrevivir con $2 o menos por día

Alimentación
13 están hambrientos o desnutridos

Educación
14 no pueden leer
Solo 7 tienen educación secundaria
Solo 12 tienen una computadora
Solo 3 tienen conexión a Internet

Salud
1 adulto entre 15 y 49 años tiene VIH/SIDA
9 son discapacitados

Más datos
La aldea gasta más de $1.12 trillones en gastos militares
Solo $100 billones en ayudas al desarrollo
Si tienes comida en tu refrigerador, ropa en tu ropero, techo sobre tu cabeza, y tienes una cama para dormir, eres más rico que el 75% de la población entera del mundo
Si tienes una cuenta bancaria eres una de las 30 personas más ricas en el mundo

Este es un resumen interesante de The Miniature Earth en la que hay una presentación de estos datos.

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El mensaje que nos da es que debemos valorar lo que tenemos, es decir, la persona que está leyendo este mensaje es porque es una de las 3 personas en esta aldea que tiene conexión a Internet.

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Somos afortunados y por eso, aunque mucha gente no lo entenderá, hoy voy a hacer publicidad de un fármaco que se llama KELEDÉN. No es ninguna buena solución, pero mucha gente que se escadalizará lo ha utilizado sin saberlo o ha sentido que se lo han recetado alguna vez. Se trata de un medicamento destinado a aliviar algunos de los problemas que nos encontramos en las consultas de rehabilitación y que consisten en personas que no tienen ningún problema médico serio, tan solo problemas laborarles, sociales o personales.
Aunque dicho así sonará muy mal y poco ético el problema está ahí: tal y como mecionaba en la entrada titulada “El enfermo imaginiario”, más de 2 millones de pacientes imaginarios saturan las consultas de atención primaria, muchos llegan a rehabilitación. Si alguna vez ha sentido como si su medico no le creyera piense que antes ha visto a muchos mentirosos. Si alguna vez ha exagerado sus dolencias para conseguir que le hicieran más caso y aún así no lo ha conseguido, pienseló, tal vez ha entrado a formar parte del grupo de mentirosos o casi mentirosos. Muchos de ellos no tienen problemas médicos sino enfermedades imaginarias provocadas por un hastío de vivir, vidas vacías, problemas laborales como el mobbing, problemas familiares o sociales de distinta índole. Esto produce algo que se llama somatización: enfermedades y dolencias provocadas por estados mentales y también una variedad de simulaciones, exageraciones, dolencias de renta (aquellas por las que se espera conseguir una compensación económica) ¿Donde está el límite entre una verdadera dolencia y una mentira cuando quien la cuenta cree en ella o exagera algo que es real (un dolor ligero puede ser un dolor insoportable si uno se entrega a él)? ¿Cómo puede un analgésico y la mejor terapia física solucionar un problema con un jefe abusivo, un matrimonio deshecho, unos hijos que se han ido del nido, padres y suegros a los que hay que cuidar o una sociedad que tan solo valora la juventud y la perfeción que se impone desde la publicidad?. La vertiente social de la rehabilitación está de moda, pero no hay recursos ni formas de solucionar algunos de estos problemas, no desde un punto de vista médico.

La solución no es el Keledén, que es lo que sienten muchos pacientes cuando se trata de solucionar un problema así con una receta. Tampoco son los antidepresivos. El paciente espera que el médico le escuche, pero tal y como decía en la entrada: ¿Me está escuchando doctor?.

De media, un médico interrumpirá a un paciente que le describe sus sintomas a los 18 segundos. En ese breve tiempo, muchos médicos deciden el diagnóstico más probable y el mejor tratamiento. A menudo, las decisiones que se toman así son correctas, pero en momento cruciales pueden ser erroneas y tener consecuencias catastróficas..


Esta es una idea que recogí en este libro:

“¿Me está escuchando doctor?: Un viaje por la mente de los médicos”, de Jerome Groopman,.

Y sin embargo, desde un punto de vista médico ¿qué hacer cuando un paciente relata un problema para el que no se tiene solución como el hastío de vivir, un problema laboral o de relaciones de pareja y familia, falta de amigos y entusiasmo por la vida y que se ha convertido en una pluritotalgia múltiple generalizada y migratoria?.
No hay recursos para atender la demanda de tratamientos para este tipo de dolencias. Es cada vez más difícil discriminar la enfermedad de la salud, sobre todo cuando la salud, como la felicidad es tan solo una idea, la idea que tú tengas de ella.
Cada vez más es necesarío poder contar con la psicología o con ideas como la que recoge el título del libro: más Platón y menos Prozac de Lou Marinoff.
Me quedo con la idea de que la actitud ante un problema es más importante que el problema mismo.

A los compañeros les recomiendo este libro: simulación en patología espinal.

Una aproximación seria al problema del paciente imaginario. Y sin embargo aún, desde la hipocondría que supone que aveces, aveces alguno de estos pacientes imaginarios, enferma de verdad y entonces nadie le cree ya. Un hecho que obliga a tratar a todos como un potencial enfermo real, a invertir millones en buscar patologías que casi nunca se encuetran y a fomentar con esta búsqueda el que el paciente piense que de veras debe tener algo que aún no le han encontrado. Algo que si se busca bien, con el tiempo siempre se encuentra ya que:
una persona sana es aquella a la que no le hemos hecho suficientes pruebas.

Cada vez es más necesaria la educación sanitaria. Pienso que debería ser una asignatura obligada en todos los colegios: SALUD. Al fin y al cabo todos tenemos un cuerpo y, al menos si se lo trata bien, debe durar toda la vida.

Autor: Samuel Franco Domínguez

Una respuesta to “Un momento para reflexionar.”

  1. Anonymous Says:

    Amén a todo. La solución a la mayoría de problemas que mencionas es política.Los recursos son limitados (y más limitados que van a ser, no les quede la menor duda de eso). Es el momento de empezar a realizar recortes en ciertas prestaciones (en la mayoría de las especialidades) o la sostenibilidad del sistema está en peligro. O perdemos todos un poco o pronto el sistema no podrá atender a nadie. En el ámbito de la Medicina Física y Rehabilitación los recortes los situaría a la hora de tratar:-Patología dolorosa crónica en pacientes en los que haya alternativas de tratamiento (ejercicio físico en el ámbito comunitario, farmacoterapia, medidas físicas en domicilio….). ¿Que aportan 10 sesiones de electroterapia a estos pacientes en el ámbito de su enfermedad?-Patología dolorosa secundaria a somatizaciones o a problemas sociales-Optimización del gasto ortoprotésico: aquí en Andalucía al cubrir la Consejería de salud el 100% del precio de la prestación (sin tener además que adelantar el paciente ni un céntimo), parece que, si los pacientes se van sin una faja, unos zapatos o unas plantillas, la Seguridad Social los está engañando y que para algo ellos pagan…-Tratamiento de mantenimiento de las secuelas (no digo que no deba hacerse, pero no en ámbito sanitario)Creo que con estas actuaciones no he recortado derechos a nadie, es más, la atención a pacientes en los cuales la rehabilitación es importante recibirán una mejor atención. Y encima ahorrando dinero. Supongo que en las demás especialidades se podrían acometer iniciativas similares (se me ocurren las Urgencias), pero deben afrontarse con valentía y visión a largo plazo por parte de los políticos. Las prestaciones que proporciona la Seguridad Social deben estar claras para que de las consultas podamos justificar nuestras decisiones de no tratar determinadas patologías. Necesitamos respaldo por parte de la Administración. Muchas veces hago se hacen recetas de ortopedia para evitar una discusión en la consulta. Además siempre está el personal administrativo dispuesto a satisfacer la demanda del usuario, el cual, una vez que ha conseguido lo que tu le has negado -ambulancias, recetas…etc- viene a verte para decirte con una sonrisa que al final se ha salido con la suya. Y no todos son recortes, si tuviésemos disponibles más recursos (ya sabéis mi opinión sobre eso), los emplearía para mejorar la atención a los pacientes con daño cerebral y a acelerar la atención a los enfermos quirúrgicos (así también ahorraría, el tratamiento precoz determina un menor tiempo de tratamiento). Ahí quedó eso.

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