La ciencia española no necesita tijeras.


Esta campaña ha surgido en internet desde un blog y son muchísimos los otros blogueros que se han sumado a la propuesta. No me extraña… nosotros también apoyamos esta idea: la investigación es el motor del futuro y allí es hacia donde vamos.

Mientras que los políticos dicen que la investigación en dependencia es su prioridad a la vez recortan presupuestos. Cosas de la crisis, qué se yo. Esto es un freno para el futuro y como es allí hacia donde vamos y pretendemos llegar apostando fuerte por la ciencia, tecnología y desarrollo desde este blog queremos que no se recorten presupuestos para I+D.

La idea surge del blog cultural de Javi Peláez: la aldea irreductible. Sean galos, numantinos o espartanos, habitantes de Masada, de Los Álamos, o becarios de investigación sin posibilidad alguna de contrato fijo, investigadores senior a punto de ir al paro, pero mucha ilusión : los apoyamos por su valentía.
A nivel personal ya saben los que me conocen mi beca de investigación fué rechazada, pretendía trabajar más, cobrar menos y estar más preocupado teniendo que aprender muchas cosas nuevas además de la carrera y la especialidad (11 años me ha llevado) pero no pudo ser. A nivel personal estoy contento de todas formas de haber podido ser un becario de investigación durante casi un año con todo lo que aprendí y la experiencia. Sin embargo me gustaría que los políticos primero y el resto del mundo en generla comprendieran más lo que es la investigación y su importancia a nivel económico, cultural y social.

En cuanto a investigación biomédica el Diario Médico nos decía en su número especial de mayo que es la fórmula para salir del túnel.

http://static.diariomedico.com/docs/documentos/20090525_17aniversario.pdf

I+D+i la fórmula para salir del Tunel.

Supongo que por túnel se refieren a la crisis y no a los sótanos de la universidad.

Tambien nos decían incluso que España importa investigadores extranjeros . Fundamentalmente son universitarios con una fabulosa formación procedentes de países latinoamericanos que muchas veces están aún peor que España a la hora de investigar.España, un país importador de investigadores extranjeros.

Curiosamente la Gaceta Universitaria ese mismo mes nos contaba que NADIE QUIERE INVESTIGAR EN ESPAÑA.

Cientos de investigadores españoles se van al extranjero para demostrar lo que valen. (Después el gobierno invierte en traerlos de vuelta cuando ya han demostrado su valía, ya no son jóvenes e incluso están a punto de jubilarse). No me parece mal que traigan a los mejores investigadores de vuelta, pero no estaría mal que intentasen fomentar que al menos los mejores se quedasen en España. E incluso que los mejores estudiantes quisieran dedicarse a la investigación haciendo una captación de jóvenes promesas desde la universidad y tentándoles con suculentas ofertas de promoción profesional después de los años de becario.
Pero eso es ciencia ficción. Una vez en la beca siempre seguirás con becas y contratos breves, sin derechos laborales ni representantes sindicales en muchas ocasiones y tampoco llegará ni el reconocimiento social ni el profesional. Una beca de investigación o un contrato vinculado a un proyecto son la forma de tener contratado a un universitario por cuatro euros excasos. Si los mejores no quieren investigar, ¿qué nos queda? Desde luego los más idealistas, pero también los que no consiguen otra cosa. ¡Qué triste!

Volviendo a la idea: España importa investigadores extrajeros pero a la vez los investigadores españoles emigran. Más bien diría que muchos investigadores latinoamericanos utilizan España como puente hacie Europa y después tambíen emigran.

En precarios.org podeís ver las opiniones de la Federación de Jóvenes Investigadores.
Una experiencia personal: cuando era becario de investigación a mi madre le preguntaron:
-“Tu hijo terminó ya la especialidad, ¿Tiene ya trabajo?”

-“Sí, está con una beca de investigación en un Hospital importante”
-“Pobrecillo, ¿no ha encontrado otra cosa?”
Sí, había otras cosas, pero estaba soñando, imaginando el futuro y deseando algo mejor.

En fin que con esa mentalidad y con sueldos muchas veces submileuristas no sé si levantará cabeza la investigación. Hay becas de 400 euros supuestamente a tiempo parcial (4 horas) pero donde el investigador dedica hasta 16 horas a su trabajo por amor a la ciencia, ingenuidad o qué se yo. E incluso los mejores contratos de los investigadores son breves y mal pagados. Las becas de investigación encubren puestos de trabajo mal pagados y sin derechos. Los jóvenes investigadores dejan pronto de ser jóvenes pero siguen con el mismo sueldo y situación profesional precaria. A nivel social no tiene el prestigio que se merece el esfuerzo. Las quejas sobre la situación del investigador precario son interpretadas como “bueno, pero tú haces lo que te gusta, no te quejes”. Y es que sí, a los que investigan les debe gustar lo que hacen porque sino no se entiende que sigan allí viendo como sus compañeros se van al paro uno tras otro, los proyectos no se aprueban, los presupuestos no llegan ni para empezar y el dinero para investigación se pierde en los pasos burocráticos antes de llegar a financiar un experimento o se reparte en migajas entre el instituto, a fundación, las comunidades autónomas, la universidad y un señor que pasaba por allí y era dueño de una empresa vinculada.

En fin, estas cosas me recuerdan a la letra del “Blues de lo que pasa en mi escalera” de Sabina donde el más capullo de la clase llega al parlamento mientras el más listo de la clase , (el que para hacer poesía solo tenía que mover los labios), malvive en el paro por idealista y le abandona su mujer por fracasado.

No basta con tener la formación adecuada, y la vocación para la investigación , hablar inglés fluído, saber buscar artículos científicos online, redactar solicitudes a mansalba, ser capaz de trabajar 24 horas seguidas si hace falta, fines de semana incluidos, y hasta tener algún enchufe: hacen falta políticos que fomenten la investigación. ¿Cuantos políticos tienen carrera universitaria?, pocos. No es imprescindible, desde luego, pero sí sería un buen detalle. ¿Cuantos políticos hablan inglés fluído? seguro que los españoles recordarán a Felipe González intentando hablar fránces con acento sevillano y a Aznar hablando inglés con acento tejano y fatal (aunque dicen que ha mejorado), Zapatero tampoco está mejor con su inglés y ahora le ha tocado vivir en la crisis y romper lo que había prometido que iría a mejor: la investigación. ¿Cuantos políticos serían capaces de redactar un proyecto de investigación sobre lo que fuera cumpliendo todos los trámites que piden para ello sin ayuda de su secretaria? (se calcula que el 60% del tiempo de un investigador se dedica a tareas burocráticas, la mayoría para cumplir los trámites que lleva conseguir la financiación. ¿Cuantos políticos tendrían alguna idea original, creatividad suficientes y fuerza de voluntad para investigar algo o al menos comprender a los investigadores?

Nota: ¿Mujer e investigadora?

También la canción de Sabina y los programas de T.V. de sobremesa nos dan alguna pista.
“Más le valdría haber nacido tonta”-dicen algunas madres. Y es que universitaria e investigadora premiada vende muy poco en los medios y a nivel de prestigio social, pero cualquier pendejo peliteñido puede acaparar la atención de los medios y los espectadores con alguna trifulca menor de patio de vecinos. Lo que triunfa es la memez y la tontería.


joaquin sabina

El blues de lo que pasa en mi escalera

El más capullo de mi clase (¡que elemento!)
llegó hasta el Parlamento

y, a sus cuarenta y tantos años,
un escaño
decora con su terno
azul de diputado del gobierno.
Da fe de que ha triunfado
su tripa, que ha engordado
desde el día
que un ujier le llamó su señoría
y cambió a su mujer por una arpía
de pechos operados.

Y sin dejar de ser el mismo bruto
aquel que no sabía
ni dibujar la o con un canuto.

El superclase de mi clase (¡que pardillo!)
se pudre en el banquillo

y, a sus cuarenta y cinco abriles,
matarile,
y a la cola del paro
por no haber pasado por el aro.
Vencido, calvo y tieso
se quedó en los huesos
aquel día
que pilló a su mujer en plena orgía
con el miembro del miembro (¡que ironía!)
más tonto del Congreso.

Y sin dejar de ser el mismo sabio
que, para hacer poesía,
sólo tenía que mover lo labios.

Y yo que no soy más
listo ni tonto que cualquiera,
a mis cuarenta y pocos
tacos,
ya ves tú,
igual
sigo de flaco,
igual de calavera,
igual que antes de loco
por cantar,
por cantar el blues
de lo que pasa en mi escalera.

La más maciza de mi clase (¡que cintura!)
cotiza la hermosura

y, a sus cuarenta y pico otoños,
hasta el moño
del genio del marido,
huyó con otro menos aburrido.
Tanto ha prosperado que un Jaguar ha estrenado
el mismo día
en que la divorció de la utopía
un talón con seis ceros que le había
firmado un diputado.

Y sin dejar de ser la seductora
bruja que escondía
bajo la falda una calculadora.

Y yo pobre mortal,
que no he gozado sus caderas,
a mis cuarenta y pocos
tacos,
ya ves tú,
igual
sigo de flaco,
igual de calavera,
igual que antes de loco
por cantar,
por cantar el blues
de lo que pasa en mi escalera.

Por lo demás ni más
ni menos larga que cualquiera
a mis cuarenta y pocos
tacos,
ya ves tú,
igual
sigo de flaco,
igual de calavera,
igual que antes de loco
por cantar,
por cantar el blues
de lo que pasa en mi escalera,
por cantar el twist
de las verdades verdaderas.

Por cantar… el bolero que canta mi portera.
Por cantar… una rumba gitana y canastera.
Por cantar… aquel tango el día que me quieras.
Por cantar… loco por incordiar a los horteras.
Por bailar… bajo la lluvia sobre las aceras.
Por cantar… vallenatos que amansen a las fieras.
Por cantar… hasta que salga el sol por Antequera.
Por cantar… con mi primo Rosendo a su manera
de vivir….. siempre con gente, siempre solateras.
Por cantar… el rock and roll de las gasolineras.
Por cantar… un merengue pegado a una palmera.
Por cantar… camino de la Habana una habanera.
Por cantar… un mambo con smoking y chistera.
Por tocar…. esa guitarra carabanchelera.
Por cantar… hoy en Pekín, mañana en Talavera.
Por cantar… el bugui-bugui de las carreteras.
Por cantar… allá en el rancho grande una ranchera.
Por cantar… como si el almanaque no existiera.
Por seguir… dando el cante hasta el día que me muera.
Por cantar… un calipso contra la ley Corcuera.
Por cantar… si pones otra ronda, tabernera.
Por cantar… en la calle, en el curro, en la bañera.
Por cantar… menos un bakalao lo que quieras.
Por silbar… al paso de una guapa peluquera…

Esta boca es mia
Autor: Samuel Franco Domínguez

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